Ayer viernes tuvimos una excursión al hospital de Arriondas, donde el Dr. Carlos López Otín nos explico cosas muy interesantes sobre la biología. Fue una charla divertida y amena que, lamentablemente, algunos maleducados pijomemos tuvieron que manchar de estupidez. Cuando regresamos de la charla, algunos compañeros se quedaron en sus casas de camino a Infiesto. Llegamos mas temprano de lo común y mis compañeros me dijeron que podia cojer el tren de las 14:20 en vez del de las 14 :45 si me apresuraba un poco.
Yo me dirigia al apeadero, pero, no se porque, supe que en el siguiente tren iba a ir una amiga otaku y decidi no coger el primer tren. Cuando senti el tren salir a mis espaldas pensé que había sido un idiota y que no iba a aparecer si apenas iba en tren una o dos veces al mes. Sin embargo, al poco la vi llegar. Fuimos hablando juntos todo el trayecto.
No entiendo como, pero tuve una corazonada. Una corazonada auténtica, de las que se cumplen, no como la corazonada de los que apoyaban Madrid 2016. Madrid 2016 estaba destinada a perder desde el principio. Yo no apoyaba Madrid 2016 porque España no podia permitirse gastar ese dineral en unos JJ.OO. En cambio, la economía de Río crecera mucho gracias a los juegos, y si hubiera salido Japón o Chicago, son países que ya casi han salido de la recesión.
Ahora ya no es hora de hablar de Olimpiadas, es hora de ir al sobre.
Oyasumi nasai! ♪
viernes, 13 de noviembre de 2009
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